Como en muchas otras corrientes artísticas, desde las vanguardias de comienzo de siglo XX como el dadaísmo, el surrealismo y en la contemporaneidad, la fotografía intervenida como lenguaje cultural artístico y creador, es herramienta crítica y espacio de reflexión que da forma a realidades alternativas tangibles y desafiantes de lo convencional, provocando una reacción emocional, intelectual y estética en la conciencia del individuo por la vía de la indagación, axioma personal, íntimo y artístico del “yo soy” como concepto fundamental y cuyo resultado es una obra de arte absoluta, que se mueve en el terreno de la hibridación entre fotografía, pintura, escultura o instalación artística. Kúu es uno de esos términos de profunda carga poética sin una traducción exacta que escapa de los rígidos límites de la lingüística. Para los japoneses representa por un lado el cielo y por otro esos espacios vacíos llenos de energía, donde dejar volar la imaginación y dar rienda suelta a una creatividad sin límites.

